Nuestra Historia
Hace veinte años, perseguíamos tendencias efímeras en Coruña: Sonia inmersa en diseño, Miguel dominando la logística. Pero bajo las luces de la ciudad, añorábamos el hogar, un ritmo más sencillo. Hace cinco años, regresamos a Altea en pleno estallido del verano, decididos a dar nueva vida a nuestro negocio familiar.
Aquí, envueltos por el Mediterráneo, encontramos nuestro verdadero ritmo. Sonia diseñaba con el mar en mente, mientras Miguel aportaba un orden calmado y fluido a nuestros días.
La calma trajo claridad.
Dejamos de perseguir temporadas. En su lugar, creamos piezas atemporales que perduran: linos lavados por el sol, tonos relajantes y siluetas fluidas nacidas para una vida costera y sin prisas.
Entonces, corrió un discreto rumor.
Poco a poco, una a una, empezaron a llegar mujeres —de Sevilla, Badajoz, Girona— de todas partes, atraídas por el boca a boca. Ahora, esa marea constante ha desbordado nuestras paredes y, por fin, nos trasladamos a un almacén más amplio y luminoso.